Pensé que iba a tardar algo más en escribir. No sé porqué, pero me daba la sensación de que no me era necesario volver a escribir. Creo que es un vicio del que nunca puedes escapar.
Esa sensación de plasmar tus sentimientos, tus ideas de una manera que tú y sólo tú puedes llegar a comprender. Me encanta. Pero reconozco que necesito una cierta inspiración. Por extraño que parezca sólo siento que escribo coherentemente cuando estoy triste, quizás más bien cuando tengo algo por lo que quejarme. Muchos, desde fuera pensarán: y está loca de qué tendrá que quejarse ahora...supongo que nadie es realmente lo que aparenta. Tú y sólo tú estás dentro de tu cabecita.la gente lo intenta pero con quien realmente estás en tus momentos más significativos es contigo mismo.
Aquí estoy, un sábado noche sin poder salir o sin querer salir. Ya sea por mi estómago o porque realmente se me han quitado las ganas...pero, ¿eso ocurre realmente?
Tema aparte. Existirá un momento en la vida en el que podrás gritar a los cuatro vientos que eres feliz, que te sientes bien contigo mismo y con los de tu alrededor...supongo que sí, no?
Siempre pienso que la solución está en irse, salir por un momento de tu rutina, de tu vida diaria. Pensar, reflexionar en quien eres, quienes están contigo y cómo quieres ser feliz. Pensar en qué es realmente lo que te hace feliz. Quizá es huir pero ahora sólo pienso en coger el coche y desaparecer por un tiempo. El tiempo suficiente para que la gente a la que le importo se enfade conmigo por haber desaparecido y luego sólo piensen en volver a verme.
Al igual que yo a ellos…

No hay comentarios:
Publicar un comentario